miércoles, 27 de julio de 2011

Cómo construir una Autoestima Saludable!


La autoestima es un tema de psicología que despierta cada día más interés en padres y educadores. Crea una preocupación presente en muchos hogares y es tema principal de pláticas entre los miembros de la familia. Y es que la autoestima obtiene cada vez más protagonismo en problemas como la depresión, la anorexia, la timidez o el abuso de drogas, problemas escolares y otros.
¿Pero que es la autoestima?
Podemos definirlo como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro ambiente, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. Podríamos concluir nuestra definición diciendo que la autoestima es la conciencia de una persona de su propio valor, Es el resultado de la relación entre el carácter del niño y el ambiente en el que éste se desarrolla.
La autoestima marca el desarrollo del niño
La autoestima es un elemento primordial en la formación personal de los niños. De su nivel de autoestima dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las relaciones sociales y lo más importante, en la construcción de su futuro. Cuando un niño adquiere una buena autoestima se siente adecuado, seguro, y valioso. Entiende que es importante aprender, y no se siente disminuido cuando necesita de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni en las de los demás, se sentirá inferior frente a otras personas y, por lo tanto, se comportará de una forma más tímida, más crítica y con escasa creatividad, lo que en algunos casos le podrá llevar a desarrollar comportamientos ofensivos y a alejarse de sus compañeros y familiares.
El papel de los padres
La autoestima no es una asignatura que se aprenda en el nivel inicial. Es algo que se construye diariamente a través de las relaciones personales de aceptación y confianza. El lado emocional de los niños jamás debe ser ignorado por los padres y profesores. Hay que estar atentos a los cambios de humor de los niños y a sus altibajos emocionales. Desde el nacimiento a la adolescencia, por su vulnerabilidad y flexibilidad, los niños deben encontrar seguridad y afecto en las personas que les rodean y los padres pueden hacer mucho por mejorar la autoestima de su hijo. Todo lo que se consigue en este periodo de desarrollo y crecimiento físico, intelectual y emocional puede sellar su conducta y su postura hacia la vida en la edad adulta.
Algunos expertos afirman que una baja autoestima puede conducir a los niños hacia problemas de depresión, anorexia o consumo de drogas, mientras que una buena autoestima puede hacer que una persona tenga confianza en sus capacidades, no se deje manipular por los demás, sea más sensible a las necesidades del otro y, entre otras cosas, esté dispuesto a defender sus principios y valores. En este sentido, sería recomendable que los padres se preocupasen tanto por mantener una buena salud física en sus hijos, como por fomentar su estabilidad y salud emocional. La autoestima es una pieza fundamental en la construcción de los cimientos de la infancia y adolescencia.
Te dejo con este interesante y motivador pensamiento bíblico: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. No temas, ni desmayes; porque yo, el Señor tu Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.” Josué 1:9

Enviado por: Psic. Claritza Rosa Vargas








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